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Marzo 2011

Entrevista con el Dr. Muhammad Ibrahim, líder del Programa Ganadería Ambiental y Manejo del Medio Ambiente (GAMMA) del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza de Costa Rica (CATIE)

Realizada por Yessenia Soto, Rainforest Alliance

"Quiero demostrar al mundo que en América Latina sí se puede tener un enfoque holístico de la ganadería y producir de forma sostenible y conservando el medio ambiente, además de resaltar que los productores ganaderos tienen un rol importante en la generación de servicios ecosistémicos y en el bienestar de la población rural".

Durante décadas, la ganadería ha tenido una mala reputación por su negativo impacto ambiental. Se le acusa de ser una de las principales causantes de deforestación, debido a que el 26% de la superficie terrestre del planeta está dedicada al pastoreo. Además, recién ha comenzado un debate sobre su contribución al cambio climático; datos de la Organización de Naciones Unidas para Alimentación y Agricultura (FAO) indican que la ganadería es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Red de Agricultura Sostenible (RAS) y el Programa de Ganadería Ambiental y Manejo del Medio Ambiente (GAMMA) del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza de Costa Rica (CATIE) lanzaron, en el 2010, la Norma para Sistemas Sostenibles de Producción Ganadera, innovadora herramienta que promueve una ganadería económicamente viable y compatible con la conservación de la biodiversidad y el bienestar de los trabajadores y de los animales.

Dr. Muhammad Ibrahim - Foto por CATIE

La nueva norma de la Red de Agricultura Sostenible ayudará a los productores ganaderos a implementar buenas prácticas ambientales, sociales y de bienestar animal; además, les permitirá optar de forma voluntaria por la certificación Rainforest Alliance.

El Dr. Muhammad Ibrahim, líder del GAMMA, habló con nosotros sobre los alcances de la norma y la transformación que esperan estimular en el sector ganadero. Con 20 años de experiencia investigando sistemas silvopastoriles y de ganadería ambiental en América Latina, su aporte fue -- sin duda -- fundamental para la creación de estos criterios.

Pregunta: ¿Cuál es el trabajo del CATIE en el tema de ganadería?

Ibrahim: El CATIE ha trabajado en el tema desde los años 80, cuando se abrió un gran departamento de ganadería tropical. Sin embargo, durante los años venideros inició la asociación negativa de la ganadería con la deforestación de los bosques, lo que produjo la pérdida de muchos recursos para financiar la investigación y nos obligó a replantear el enfoque de trabajo del programa. Sabíamos que era necesario reducir las externalidades negativas de la ganadería sobre los recursos naturales, como la deforestación, la contaminación del agua y la reducción de biodiversidad, por eso decidimos adoptar un enfoque de producción ganadera sostenible y en armonía con los recursos naturales, y trabajar en la promoción de servicios ecosistémicos.

Actualmente trabajamos países de la región donde hay predominancia de producción ganadera, como Colombia, Ecuador y en Mesoamérica (desde México hasta Panamá). Investigamos los beneficios de los sistemas silvopastoriles y la producción ganadera sostenible y buscamos cómo producir mejoras en la alimentación del ganado, la conservación de la biodiversidad y del agua y en el secuestro de carbono. Todo este conocimiento está siendo utilizado por tomadores de decisiones para desarrollar políticas y formular proyectos de ganadería sostenible.

P: ¿Cómo fue que el CATIE y GAMMA participaron en la creación de la norma para ganadería sostenible?

Vacas - Foto por Rainforest Alliance

Ibrahim: La RAS se acercó a nosotros en el 2007 y, para ser honesto, yo pensaba "¿cómo vamos a hacer una norma?". Nuestra participación se dio gracias a la persistencia de otra investigadora del GAMMA, Claudia Sepúlveda, quien nos motivó a ser parte del proyecto. Para la creación de la norma aportamos lineamientos técnicos y científicos e información de criterios productivos, ambientales, sociales y de bienestar animal, los cuales fueron consensuados mediante talleres con los socios de la RAS y productores de la región. Participamos en las reuniones del Comité Internacional de Normas, en la consulta pública y, finalmente, en la publicación y lanzamiento de la norma. Ahora seguimos trabajando juntos en su implementación.

P: ¿Cuáles son los aspectos negativos clave de la producción ganadera que la norma pretende mejorar?

Ibrahim: La ganadería ha producido una deforestación intensa y continua, que es muy obvia en países como Nicaragua, Guatemala y en la Amazonía en Brasil y Perú. Además, genera una fuerte degradación de la tierra producto del sobrepastoreo, el manejo extensivo y el uso de modelos de producción insostenibles basados en pasturas de monocultivos, prácticas que a su vez están empujando a que la deforestación "migre" o se extienda en busca de nuevas tierras de pastoreo. Otros aspectos son la contaminación de las cuencas y la sedimentación de ríos por las malas prácticas de producción y la pérdida de biodiversidad. Por otra parte, el ganado vacuno tienen un sistema digestivo y de fermentación que genera muchas emisiones de gases de efecto invernadero, calculándose que éste aporta entre el 18 a 20% de las emisiones mundiales totales.

P: ¿Cómo pueden ayudar los criterios de la RAS a mitigar este problema de emisiones de gases?

Ibrahim: La norma contempla un principio de "reducción de la huella de carbono" que promueve el uso de plantas nativas para alimentar el ganado y de mejores sistemas de forraje, como los que hemos desarrollado en CATIE, con especies arbustivas de mayor valor nutritivo que los pastos regulares. También se estimula la arborización en la finca y el mejoramiento del manejo de las pasturas. En nuestros proyectos, estas prácticas han logrado reducir las emisiones de metano de un 30 a 40% durante el proceso de fermentación, incrementaron la remoción de carbono con el componente arbóreo e incluso aumentaron la productividad de leche o de ganancia de peso vivo de los animales, lo que significa producir más carne o leche por kilogramo de metano emitido.

Al reducir las emisiones con una mejor alimentación y al secuestrar más carbono mediante un mejor sistema silvopastoril, estas prácticas podrían encaminar a las fincas a mitigar sus emisiones al punto de ser eventualmente carbono-neutrales.

Rainforest Alliance Certified

P: Muchas de las fincas ganaderas que adopten los criterios de la RAS podrían también buscar la certificación. ¿Cómo se diferenciaría una finca ganadera Rainforest Alliance Certified™ de una no certificada?

Ibrahim: Al cumplir todos los criterios de la normativa, una finca certificada va a tener muchos más árboles, especies de plantas y biodiversidad que una finca tradicional donde hay monocultivos y tierras degradadas; tendría una huella de carbono reducida mientras que la finca tradicional tiene altas emisiones de gases y poco secuestro de carbono. Una finca certificada tampoco contamina los acuíferos y tiene mejor calidad de agua y de otros recursos. Al mejorar la eficiencia en la producción, también tiene ingresos más altos y estables, lo que repercute en mejoras sociales y de bienestar para los trabajadores. Además, el trato al animal es superior en las fincas certificadas que en las tradicionales.

P: ¿Cómo han recibido los ganaderos esta iniciativa?

Ibrahim: Ha tenido una excelente acogida en todos los países donde trabajamos. Al final de una presentación que hice con la Corporación Ganadera (CORFOGA), en Costa Rica, la mayoría de preguntas eran sobre cuándo estarán en el mercado las primeras fincas y productos ganaderos certificados. Incluso, ya estamos promoviendo un proyecto de sistemas silvopastoriles con el uso de la norma en el estado de Acre, Brasil, que está muy interesado en alcanzar una producción sostenible y quitarse los ataques recibidos por la alta deforestación y emisión de gases producto de su ganadería.

P: ¿Otras instituciones u ONG han desarrollado iniciativas similares de ganadería sostenible?

Ibrahim: Ha habido iniciativas bajo el enfoque orgánico, como algunos programas de producción de leche orgánica que hay en Argentina y en México. Sin embargo, la idea de producción ganadera sostenible es más reciente y realmente casi aparece con los criterios de la RAS.

P: ¿Existe un nicho de mercado para los productos ganaderos certificados sostenibles?

Ibrahim: Con recursos del Banco Mundial, CATIE hizo un estudio sobre las tendencias de mercados de productos certificados ganaderos, tomando en cuenta la oferta de carnes y leche diferenciados y la demanda de consumidores en países como Holanda, Japón, Costa Rica. Uno de los resultados encontrados es que los consumidores están poniendo atención a dos criterios principales: inocuidad de los alimentos y protección del medio ambiente. Mejorar la producción de la ganadería, ya sea mediante lo orgánico o sostenible, sí es un tema muy importante y actual en el mercado.

Toro - Foto por Rainforest Alliance

P: ¿Cuándo podría aparecer la primera finca certificada?

Ibrahim: Es difícil predecir cuándo veremos la primera finca certificada pero varias ya han mostrado interés, por lo que considero que podría lograrse en el mediano plazo. El programa GAMMA llevó a cabo un estudio en fincas de Costa Rica y otro en Nicaragua para determinar el grado actual de cumplimiento de la norma y los resultados son alentadores, ya que se encontraron fincas con un cumplimiento hasta del 80%. Incluso, se está trabajando con la finca comercial del CATIE para lograr la certificación, bajo la normativa de la RAS, de la producción lechera.

P: ¿Cuál cree que es el mayor reto que les queda con la norma de ganadería sostenible?

Ibrahim: La gran labor apenas empezó con la publicación de la norma. Para llevar a cabo el trabajo y aprovechar todo el entusiasmo que existe ahora, es necesario un plan postlanzamiento que indique cómo vamos a enfocarnos en el mercado y a conseguir las primeras fincas certificadas. También tenemos que socializar y dar a conocer la norma entre instancias y autoridades regionales, el sector privado y los consumidores, para lograr que sea efectiva. Por último, nos falta hacer una estrategia con donantes, con mercados nacionales y transnacionales y con los gremios de productores.

P: Después de 20 años de trabajo, ¿qué lo mantiene interesado en el tema de la producción ganadera sostenible?

Ibrahim: Mi motivación es que los ganaderos han sido mal acusados por la destrucción del bosque en las últimas décadas, cuando los verdaderos responsables son los creadores y decisores de políticas que promovieron de modelos de tenencia de la tierra y de crédito que provocaron destrucción del medio ambiente. Quiero demostrar al mundo que en América Latina sí se puede tener un enfoque holístico de la ganadería y producir de forma sostenible y conservando el medio ambiente, además de resaltar que los productores ganaderos tienen un rol importante en la generación de servicios ecosistémicos y en el bienestar de la población rural. Gracias a mi relación con profesores, estudiantes, productores, gente en el campo, empecé a pensar que sí es posible lograr cambios si trabajamos en alianzas con diferentes instituciones y actores relacionados con la producción ganadera, cambio climático, biodiversidad y conservación.

Este es un momento de orgullo para CATIE y es un honor juntar tantos años de trabajo e investigación del GAMMA con esta iniciativa de la RAS y saber que todo el conocimiento de la institución tendrá un verdadero impacto cada vez que los criterios de la norma sean aplicados.

© 2001 - Rainforest Alliance