febrero - marzo 2004 Impulsan el Ecoturismo en Beneficio de Comunidades al Sureste de NicaraguaCinco comunidades del sureste de Nicaragua, que comparten una zona de gran biodiversidad pero de pocas oportunidades económicas, podrían encontrar en el ecoturismo una fuente de ingresos y de conservación de sus recursos naturales.
Pero ¿cómo hacer que un finquero, se convierta en una persona experta en turismo? La “Bluefields Indian y Caribbean University (BICU)”, un consorcio de seis organizaciones locales, va a ayudar con entrenamiento como parte de un nuevo proyecto: “Desarrollo Ecoturístico en el Parque Ecológico Municipal Humedales de Mahogany”. El parque, actualmente en trámite de constitución legal, tiene una extensión de 278 kilómetros cuadrados, parte de los cuales se ubican dentro de la Reserva Natural Cerro Silva. Fue creado por las alcaldías de Bluefields y Rama para proteger humedales de importancia internacional que sirven como áreas de cría y dispersión de especies acuáticas como el guapote y el sábalo y áreas de descanso y alimentación para aves migratorias. El parque forma parte de la Reserva de la Biosfera del Sureste de Nicaragua, una de las zonas más ricas en biodiversidad del país, a la que pertenecen también áreas silvestres como la Reserva Natural Punta Gorda y la Reserva Biológica Indio Maíz. Según afirma Marcos González, Director del Instituto de Biodiversidad y Estudios Ambientales de la BICU, esta región es también una de las áreas más amenazadas de Nicaragua debido a la cacería indiscriminada, tala y quema, a la sobrepesca y a la contaminación de sus humedales. “La idea es desarrollar el ecoturismo como herramienta de conservación en la zona”, dice. “Es inevitable que la necesidad de conservar se enfrente con la necesidad de producir, por lo que queremos darle la opción a las comunidades de obtener beneficios sin dejar de conservar”. En la zona habitan 250 familias de las comunidades de Boca Mahogany, Belén, Paraíso, Magnolia y Sisi, cuyos habitantes se dedican a la agricultura de subsistencia, muchos no cuentan con agua potable ni poseen otros ingresos que los excedentes agrícolas que logran vender en los mercados locales. El único medio de transporte que tienen es el acuático a través del Río Escondido, sus afluentes y caños. El proyecto de ecoturismo, que inició en marzo del presente año, contempla el trabajo en sistemas agroforestales y reforestación en 20 fincas locales, con el fin de lograr la conectividad de áreas boscosas e incrementar la cobertura forestal. También incluye actividades de educación ambiental dirigidas a visitantes y a comunidades locales y acciones de conservación y monitoreo de la biodiversidad. Estas últimas buscan caracterizar la diversidad de vida silvestre existente en el parque para determinar cuáles especies podrían representar un potencial atractivo turístico. Se contempla también el monitoreo de la salud de los recursos biológicos, de la calidad del agua y de la visitación turística cuando esta comience a ser importante. Otro objetivo, según manifiesta González, es crear senderos interpretados donde visitantes y locales conozcan sobre las plantas medicinales de la región, especies atractivas como las orquídeas y los principales árboles maderables, entre otros. También se planea contar con una pequeña planta turística, manejada por los guardaparques. De acuerdo con González, para asegurar que las comunidades locales se beneficiarían directamente del turismo, el proyecto entrenará a los residentes en como recibir visitantes, proveer cuartos para huéspedes y dirigir giras de los bosques, ríos y lagunas. Los visitantes también podrían ayudar en las tareas de la finca, si así lo desean. La pesca deportiva es otra opción. El proyecto también incluye el apoyo a la Asociación de Guardaparques Comunitarios de Mahogany, quienes a la fecha han trabajado de forma voluntaria con recursos y equipo mínimos. El proyecto cuenta, durante tres años, con financiamiento del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos, en conjunto con Conservación Internacional, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el gobierno del Japón, la Fundación John D. and Catherine T. MacArthur y el Banco Mundial. Para Alejandro Álvarez, Coordinador Regional Costa Rica-Nicaragua de Conservación Internacional, si bien el proyecto no responde a un desarrollo turístico de gran envergadura, sí aprovecha los recursos ecológicos del área para generar un bienestar social. Según Álvarez, mientras la pequeña agricultura se ha visto grandemente afectada con los tratados de libre comercio, porque no puede competir con la exigencia de los mercados, el ecoturismo se presenta como una actividad de gran potencial y Nicaragua tiene el recurso. En el presente la visitación al área es muy poca, pero González confía en los atractivos del parque, en su ubicación estratégica entre dos ciudades principales, Bluefields y Rama, y en el interés del Instituto Nicaragüense de Turismo de incluir el área como destino turístico en el Plan Nacional de Turismo. Según afirma Álvarez: “La zona tiene mucho potencial turístico si se sabe explotar correctamente y se le da la atención necesaria. En unos diez años podría ser uno de los mayores atractivos turísticos del país siempre y cuando exista la voluntad política de invertir en la región”. -- Katiana Murillo Contactos: Marcos González Alejandro Álvarez Lea más sobre este proyecto en el Eco-Index: |