diciembre - enero 2004 Comunidad Forestal Mexicana Conquista Mercados InternacionalesDurango, un estado ubicado en el corazón de México, ganó fama internacional gracias a las películas de vaqueros. Hoy algunos de los actores más famosos son las comunidades forestales y sus grandes hazañas no se libran en las haciendas ganaderas, sino en los bosques certificados.
Durango es el primer productor forestal mexicano y la madera certificada, o con sello verde, se está convirtiendo no sólo en la forma de garantizar que los bosques permanezcan en el futuro, sino que también beneficien a las comunidades. La región se presta al manejo forestal gracias a sus bosques de pino y roble, gran parte de los cuales pertenecen a los ejidos: comunidades con una tenencia de tierra en conjunto, que datan de la primera mitad del siglo XX. El ejido de Pueblo Nuevo, ubicado a dos horas al oeste de la capital del Durango, maneja sus bosques de manera sostenible, lo que le permitió conseguir la certificación del programa “SmartWood” de la ONG internacional Alianza para Bosques (Rainforest Alliance). En diciembre, esta comunidad se constituyó en una de las primeras de México en entrar al mercado internacional de productos certificados, gracias a la exportación del primer contenedor de piezas para sofá a la compañía SitWell, ubicada en Yucatán. Esta es, a su vez, proveedora de la compañía sueca IKEA, una de las empresas de muebles más grandes del mundo, con tiendas en 33 países. La gran venta fue gracias al ingenio de Aarón Parra, secretario del comisariado ejidal de Pueblo Nuevo, y a su hermano Megdalia, técnico forestal. Como explica Aarón Parra, anteriormente solo se procesaban trozas que se convertían en tablas y se colocaban en los mercados locales y nacionales. A los hermanos Parra se les ocurrió que existe una oportunidad para darle un valor agregado a las operaciones del ejido, a través de la venta de las piezas que normalmente se desechan en los aprovechamientos por ser de cortas dimensiones. “Pensamos que teníamos que hacer algo: le estábamos regalando la madera a las grandes industrias que eran las únicas que se beneficiaban de nuestra certificación de SmartWood porque exportaban”, señala Megdalia Parra. Fue así como entraron en contacto con la Alianza para Bosques, que ayudó al ejido a conseguir capacitación en el control de calidad de producto, en el manejo forestal y en la comercialización. Esta asistencia técnica contó con la participación de la Agencia para el Desarrollo Internacional y el Programa Internacional del Servicio Forestal de los Estados Unidos, además de la empresa local Forestal Alfa, la Comisión Nacional Forestal y el gobierno del Durango. Luego de varias pruebas, las piezas para sofá de Pueblo Nuevo cumplieron con los estándares de calidad y sostenibilidad que buscaba IKEA. Esto abrió una gran oportunidad para el ejido de exportar a mercados internacionales y de beneficiar a sus cerca de 1500 miembros, quienes recibirán dividendos por las ganancias obtenidas. De acuerdo con Juan de Dios Bermúdez, coordinador del Programa de Enlaces de Mercado y Producción Forestal, de la Alianza para Bosques en Durango, el logro de garantizar un trato directo, sin intermediarios, abre mayores beneficios económicos para el ejido. Casi 85,000 hectáreas del bosque de Pueblo Nuevo han recibido la certificación del programa SmartWood, que a su vez es acreditado por el Consejo de Manejo Forestal. De acuerdo con Adrián Betancourt, presidente del ejido, la mayor fortaleza de la comunidad forestal radica en que cuenta con los volúmenes adecuados de madera y con la calidad certificada. El ejido Pueblo Nuevo prepara, desde diciembre, un contenedor por mes para la compañía SitWell con cerca de 133.000 piezas, que representan un volumen de 54.46 metros cúbicos. SitWell fabrica muebles exclusivos para esta compañía y exporta un volumen de 1300 sofás semanales con un valor de EE.UU. $20.000. José Abraham Farra, director de administración de SitWell afirma: “los componentes fabricados por el ejido responden a los estrictos estándares de calidad de IKEA”. Mantener esta calidad no será fácil. Uno de los mayores retos que el ejido enfrenta es pasar de tener un taller de carpintería artesanal, donde el personal debe trabajar más horas, a una industria con maquinaria más rápida y eficiente. Solo de esta forma, afirman los hermanos Parra, será posible preparar hasta tres contenedores por mes, que es lo que en realidad demanda la compañía, y recuperar -- en un lapso de dos o tres años -- la inversión de US$100.000 en instalaciones y equipo. Para esto confían en lograr el apoyo del gobierno, o de organismos internacionales, para obtener esta maquinaria en el corto plazo. Para Aarón Parra el proyecto significa no solamente aumentar las ganancias del ejido, sino también obtener recursos para darle una silvicultura adecuada al bosque. El explica que una parte de los ingresos será invertida en la reforestación, porque “hemos sido muy desagradecidos con el bosque y queremos remunerarle a éste, algo de lo que nos está dando”. El convenio entre IKEA y el ejido Pueblo Durango es prometedor para otros bosques comunitarios en México, según Abraham Guillén, gerente de desarrollo de mercados en el programa forestal sostenible de la Alianza para Bosques. Señala: “El hecho de que el Ejido Pueblo Nuevo haya capturado la atención de IKEA para iniciar una relación comercial, mutuamente beneficiosa; es una prueba de que en México las operaciones forestales comunitarias pueden ser competitivas a nivel mundial, cuando la demanda de productos se ajusta a las capacidades de oferta sostenible y de recursos disponibles”. Guillén añade que para IKEA y sus clientes que comprarán las nuevas sofás, el sello de SmartWood les asegura que la madera usada en su fabricación viene de un bosque manejado en forma sostenible y que beneficia, económica y socialmente, a los miembros del ejido de Pueblo Nuevo. Contactos: Juan de Dios Bermúdez Abraham Guillén Aarón Parra Lea más sobre Pueblo Nuevo en el Eco-Index: |