Ambien-Tema - Septiembre 2007 - Niños y conservacionistas, en Ecuador y en Georgia, benefician a las culturas, agricultores, bosques y a las aves

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Septiembre 2007

Niños y conservacionistas, en Ecuador y en Georgia, benefician a las culturas, agricultores, bosques y a las aves

Por Melissa Krenke

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La provincia ecuatoriana de Esmeraldas es una de las regiones más exuberantes y húmedas en el mundo, recibe más de 5.080 mm de lluvia por año. Integrada al corredor Chocó-Andino, uno de los sitios mayor concentración de biodiversidad del planeta, incluye una gran variedad de ecosistemas, como manglares, ríos, bosques lluviosos y sorprendentes playas en las tierras bajas, así como bosques húmedos nubosos, laderas subandinas y páramos en las tierras altas. Este abanico de ecosistemas alberga una gran diversidad de especies y endemismo y ofrece, durante el invierno en la zona norte del continente, un importante refugio para las aves migratorias como el piquigrueso de cabeza negra (Pheuticus ludovicanus), la tangara escarlata (Piranga olivacea), el zorzalito de Swainson (Catharus ustulatus) y el vireo de cabeza gris (Vireo olivaceus).

Un Baile Tradicional de los Afroecuatorianos -- Foto por Fundación Maquipucuna

Junto a esta rica diversidad biológica se encuentran grupos de distintas culturas. Los afroecuatorianos, cuyos ancestros llegaron a Esmeraldas en los alrededores del año 1.600 en barcos esclavistas o escapando de las plantaciones de azúcar de Colombia; representan la mayoría de la población y sus asentamientos están principalmente a lo largo de los ríos; otros grupos incluyen a los indígenas Chachis y Awá, que viven a lo largo de la costa Pacífica. La combinación total de los sitios que utilizan estos grupos cubre, aproximadamente, 800.000 hectáreas.

Contrastando esa riqueza biológica y cultural, Esmeraldas es una de las provincias de Ecuador más deprimidas económicamente. Muchos afroecuatorianos todavía enfrentan la discriminación social y, por consiguiente, económica y han vendido sus derechos de tierra a propietarios de plantaciones de palma y a empresas forestales, para luego emigrar a las ciudades, donde luchan por encontrar trabajos. El resultado es un círculo vicioso de pobreza y deforestación. Adicionalmente, los agricultores han convertido los bosques en pastos para ganado o en plantaciones de caña de azúcar, para cumplir con la creciente demanda de este cultivo destinado a la producción de etanol.

La Fundación Maquipucuna, una ONG ecuatoriana, está trabajando para reforestar las áreas degradadas y conectar fragmentos de bosques en el corredor Chocó-Andino, con el fin de ayudar a incrementar el hábitat para aves migratorias neotropicales. Con financiamiento de La Ley para la Conservación de las Aves Migratorias Neotropicales del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, la Fundación Maquipucuna se unió con la Universidad de Georgia y con el Jardín Botánico Estatal de Georgia para crear el proyecto "Nuestros bosques compartidos", que colabora con los agricultores para implementar la producción sostenible de café y cacao bajo sombra, realizar un programa de monitoreo de aves en varios lugares a lo largo del corredor y crear un programa binacional de educación sobre aves migratorias en Ecuador y en Georgia, en los Estados Unidos.

Un Productor de Cacao -- Foto por Fundación Maquipucuna

Las comunidades afroecuatorianas de Esmeralda han cultivado el cacao desde los tiempos coloniales, pero la producción cayó durante los años 1.900 como resultado de una fuerte plaga y nunca se recuperó totalmente. Con el objetivo de contribuir a restaurar esta herencia cultural, así como lograr una importante cobertura forestal, Maquipucuna eligió el cacao como su herramienta de conservación en las áreas bajas del corredor.

Para ayudar a mejorar la situación actual de tenencia de la tierra, la Fundación Maquipucuna obtuvo el apoyo de la Fundación MacArthur y firmó un acuerdo con la Cabildo de la Comuna Río Santiago Cayapas, el más grande grupo comunitario afroecuatoriano en la región, para asegurar la titulación de 44.000 hectáreas de tierras comunales. Rebeca Justicia, fundadora y presidenta de la organización, enfatiza que "con la consecución de títulos de propiedad para la Comuna hemos estado navegando en aguas tormentosas pero, finalmente, estamos llegando a puerto. Existe el acuerdo de que mientras logremos darles alternativas de desarrollo sostenible -- como la producción de cacao orgánico, beneficioso para las aves -- ellos no venderán la tierra: sería hipócrita e irrealista pedirles no cortar sus bosques a menos que les brindemos alternativas". Maquipucuna trabaja con la Asociación de Productores de Cacao del Norte de Esmeraldas para ayudar a sus miembros a obtener la certificación orgánica e incrementar el acceso a mercados internacionales de cacao.

Para incrementar el hábitat para las aves y otras especies de vida silvestre en las tierras altas del corredor, Maquipucuna contribuye con los agricultores para restaurar las fincas de café degradadas y adoptar técnicas agrícolas sostenibles de café bajo sombra. Como parte de un proyecto anterior con el Banco Mundial y con apoyo financiero del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos y de la Municipalidad de Quito, más de 50.000 matas de café fueron plantadas en el corredor desde el año 2.000. Adicionalmente, la organización ayudó a 25 agricultores a obtener la certificación orgánica BCS-Oikös; apoyó la formación de la compañía tostadora Thousand Faces Coffee, en Georgia y creó la etiqueta de café Chocó-Andes, para asegurar que los caficultores tengan incentivos de mercado apropiados para continuar restaurando las tierras de su finca.

Café Chocó-Andes -- Foto por Fundación Maquipucuna

La Fundación Maquipucuna aúna esfuerzos con investigadores de la Universidad de Georgia y comunidades locales en el corredor para desarrollar un inventario de aves a lo largo de una gran variedad de fincas de cacao, lo cual brinda un perfil de cómo los diferentes usos de las tierras y los gradientes altitudinales afectan la distribución de especies de aves. De este trabajo se produjo el informe titulado "Bird Species Diversity in Rustic Cacao Plantations in Northwestern Ecuador" (Diversidad de especies de aves en plantaciones de cacao rústicas en el Noroeste de Ecuador). La iniciativa también dio lugar a un programa informático (software) para el monitoreo de las aves que ayudará a analizar la información a largo plazo, así como una extensa base de datos del Sistema de Información Geográfica (SIG) de variables ambientales y temas socioeconómicos para desarrollar un mapa de prioridades en la conservación de aves en el corredor.

"Nuestros Bosques Compartidos" desarrolla actualmente un programa de educación ambiental binacional, bilingüe, para niños en Ecuador y Georgia, con el objetivo de enseñarles acerca de las especies de aves migratorias compartidas. Anne Sheik, directora de Educación del Jardín Botánico Estatal de Georgia explica que en el programa "los profesores, tanto en Ecuador como en Georgia, guían a los estudiantes para conocer el bosque que hay en su localidad y les explican las similitudes y las diferencias con sus bosques hermanos", con un enfoque particular en 10 aves que migran entre Georgia y Ecuador, incluyendo la tangara veranera y la reinita cerulea.

Una Noche Científica -- Foto por Fundación Maquipucuna

El plan de estudios del programa enseña a los niños que conservar las aves y los bosques son conceptos interrelacionados e introduce principios de ecología de aves y bosques, vuelo de aves y patrones de migración, técnicas de investigación como el anillaje, así como la importancia del café y el cacao bajo sombra. Un sitio Web que muestra el plan de estudios del programa, tanto en inglés como español, estará disponible en el 2008.

En Georgia, Nuestros Bosques Compartidos alberga eventos de "noches científicas", que introduce a los niños y a sus padres en conceptos básicos de ciencia, incluyendo la conservación de aves migratorias, mediante 24 diferentes actividades prácticas. En Ecuador, el primer Festival de Aves Migratorias se realizó en enero del 2007 en el Jardín Botánico de Quito, empleando los mismos materiales de las "noches científicas". El personal del Jardín Botánico Estatal de Georgia asistió a la actividad y presentaron, a los educadores de Ecuador, el programa de Nuestros Bosques Compartidos.

De acuerdo con Justicia, los niños en ambos países están entusiasmados en compartir experiencias. "Una escuela en Georgia vendió nuestro café y reunió fondos para comprar una cámara digital que ellos enviaron a una escuela en Ecuador, por lo que los niños pueden compartir fotos". Por su parte, Shenk agrega que "los niños toman fotografías de sus hábitats de bosques y aves y comparten fotos de ellos mismos y sus escuelas".

Contactos: Rebeca Justicia, Fundación Maquipucuna, Quito, Ecuador. tel: +593/2250-7200, 2250-7198; fax: +593/2250-7201; rebeca@maquipucuna.org, www.maqui.org. Anne Shenk, Jardín Botánico Estatal de Georgia, tel: +706/542-6158, ashenk@uga.edu, www.uga.edu.